La lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud,
puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y
fortalece las conexiones neuronales”. Un cerebro activo no solo realiza
mejor sus funciones, sino que incrementa la rapidez de la respuesta.
Mientras leemos, obligamos a nuestro cerebro a pensar, a ordenar ideas, a
interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria y a imaginar, lo que
permite mejorar nuestra capacidad intelectual estimulando nuestras
neuronas.
Desde el punto de vista de la neurología, el concepto de reserva
cognitiva ha cobrado una gran importancia, no solo porque se ha visto
que existe una relación directa entre la misma y el buen funcionamiento
cognitivo y ejecutivo de nuestro cerebro cuando envejecemos, sino porque
se ha demostrado que es un factor protector ante los síntomas clínicos
de las enfermedades neurodegenerativas. Se ha
comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor
capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por
ciertas patologías. Leer retarda y
previene la pérdida de la memoria, por lo que permitiría retasar la
aparición de estas enfermedades y reducir el número de casos.
Leer, sobre todo relatos de ficción, puede ayudar a
reducir el nivel de estrés, que es origen o factor de empeoramiento de
muchas dolencias neurológicas como cefaleas, epilepsias o trastornos del
sueño. Además, leer un poco antes de irnos a dormir, puede ayudar a
desarrollar buenas rutinas de higiene de sueño.
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No existen los malos libros ni las malas opiniones. Recuerda que los gustos de cada individuo son diferentes y por lo tanto hay que respetarlos.